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Establecido pero no consolidado el Tahuantinsuyo, la sorpresiva llegada de un pueblo extraño, el español, produjo la ruptura total de la evolución paulatina que vivían los pueblos andinos. La tragedia de Cajamarca, la muerte de Atahualpa, y el acelerado avance de los conquistadores sólo se explica por el apoyo que les dieron los pueblos dominados por los incas. El español no encontró resistencia, salvo en los rezagos del ejército cuzqueño.
En la década de 1530 los españoles se asientan en Otavalo. Trajeron sus instituciones, lengua, costumbres y religión. Pero también los Obrajes, la Encomienda y la Mita, convertidos en crueles sistemas de explotación de hombres, mujeres y niños. Las condiciones inhumanas de trabajo y las enfermedades extrañas, como la viruela, ocasionaron la acelerada disminución de la población indígena. |
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Organización |
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Los españoles impusieron una nueva administración política administrativa. El 29 de agosto de 1563 se creó la Real Audiencia de Quito. El territorio se dividió en provincias con sus gobernaciones: Quito, Esmeraldas, Quijos, Yaguarzongo y parte de Popayán. En la Gobernación de Quito, se incluyó el Corregimiento de Otavalo que en 1567, lo integraban San Pablo de la Laguna, antigua Imbacocha, Tontaqui, Cotacachi, Urcuquí, Salinas, Tumbabiro, Intag, Chapi, Pimampiro, Mira, Huaca, Los Tulcanes.
El 28 de septiembre de 1606 se fundó la ciudad de Ibarra y el Corregimiento del mismo nombre que "se extendía desde el puente de Rumichaca" por el norte; por el occidente "hasta el pueblo de Otavalo", exclusive; por el sur oriente "hasta la laguna de Cochicaranqui", y por el nor-occidente hasta los pueblos de Lita, Quilca y Cahuasquí. Con la presencia española, los indígenas pasaron a la servidumbre. Su asimilación étnica por medio del mestizaje fue paulatina. Cuando la población aborigen disminuyó, se importaron de esclavos negros para reemplazar a los indios en el trabajo de los valles cálidos de Salinas y el Chota. El cobro de tasas e impuestos, el maltrato de autoridades y encomenderos provocó sublevaciones. Sucedió en 1679 cuando once mil indios, de Pimampiro, huyeron en una noche a las montañas y no regresaron más. En 1777 fue, en cambio, la "sublevación espantosa y sangrienta" de Otavalo, San Pablo, Cotacachi, Atuntaqui, Caranqui. |
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Imbabura en el siglo XVIII |
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“Es toda la Jurisdicción muy fértil, abundante de frutos y especialmente de mucho y excelente trigo, de ganados mayores y menores, con óptimos pastos para cebarlos y de alguna caña de azúcar. Tiene varias y grandes fábricas de paños, y otras telas de lana y algodón. Estas últimas, son unas de lienzos ordinarios, y otras de telas llamadas macanas, unas lisas, y adamascadas otras; unas de mota menuda, llamadas confitillo, y otras de felpa, todas muy estimadas, que hacen considerable comercio. Se hacen también petaquillas y otros utensilios curiosos de juncos partidos, y teñidos de diversos colores que se distribuyen por todo el Reino.”
Padre Juan de Velasco. Historia del Reino de Quito. No todo fue explotación y maltrato. Hubo un paulatino desarrollo que dio importancia a la educación, al comercio. Se intentó construir el camino a Esmeraldas. La vida transcurría sin mayores sobresaltos, salvo en las eventuales sublevaciones, ya relatadas, en las fiestas religiosas, en el nacimiento de príncipes y en las posesiones reales.
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